Propósitos saludables de año nuevo

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El nuevo año suele llegar cargado de nuevos propósitos para nuestra vida. Y la forma de alimentarnos no suele quedar exenta de ellos. Venimos con cierto remordimiento por el abuso de comidas y bebidas durante las fiestas y nuestro cuerpo nos pide encarecidamente, nuevos hábitos más saludables. Para que estos propósitos saludables de año nuevo no queden en un mero intento, lo más importante es que los cambios en la alimentación sean un cambio permanente en tu vida y en tu forma de comer.

Por ello te recomendamos que empieces por estos consejos:

  • El desayuno. La primera comida del día es fundamental. Tras una media de 8 horas de ayuno, nuestro organismo necesita de energía suficiente para volver a ponernos en marcha. Está comprobado, que el rendimiento físico y mental es menor cuando no desayunamos bien. En el caso de los niños, muchos de ellos llegan al colegio sin desayunar nada y hasta la hora del recreo se encuentran sin energía y con falta de motivación en las clases. A pesar de las prisas diarias debemos dedicarle al menos 10-15 minutos, para hacer del desayuno, un hábito tanto para niños como para mayores. Lo ideal es que incluya una ración pan, o cereales integrales sin azúcar un lácteo, algo de proteína y una pieza de fruta.
  • La media mañana. Nuestro organismo necesita recuperar energía cada 3 horas. Si no lo hacemos llegaremos con un hambre desmedida a la hora del almuerzo. Por ello es interesante que a media mañana, paremos a tomarnos una pieza de fruta, un lácteo o un puñado pequeño (del tamaño de la cuenca de la mano) de frutos secos.
  • Almuerzo. Es la toma de alimentos principal del día. Es de mucha utilidad la distribución de lo que se ha dado a conocer como “el plato saludable”. En él encontramos que el 50% de lo que vamos a ingerir deben ser verduras y hortalizas. Lo ideal es que cada día consumamos una ración de forma cruda y otra cocinada. La OMS recomienda el consumo de unos 400gr al día entre fruta y verduras (lo que conocemos como 5 al día). Existe tal variedad de ellas, que las combinaciones pueden ser infinitas. No hay porqué caer en la monotonía. La otra mitad del plato se divide un 25% para los hidratos de carbono: pasta, arroces, patata, legumbres, etc  y el otro 25% para las proteínas: carnes, especialmente las magras, pescados, huevos y legumbres. De postre podemos incluir una pieza de fruta.
  • La merienda. A media tarde podemos incluir una pieza de fruta o un lácteo, junto con un café o infusión. Esta toma tiene una función similar a la de la media mañana: no llegar a la cena con un hambre desmesurado.
  • Cena. La última comida del día debe tener la misma distribución de porcentajes que el plato saludable del mediodía solo que en menor cantidad. Como postre, una pieza de fruta o un lácteo.

Por supuesto la bebida que debe acompañarnos en todas las comidas debe ser el agua. Cualquier otro tipo de bebidas que nos aporten azúcares, alcohol, cafeína, etc. no resultan nada beneficiosas para nuestros propósitos saludables de año nuevo. Sólo el agua aporta la función verdadera de la bebido, hidratarnos

Esperamos que estas recomendaciones os ayuden a iniciar un nuevo año más saludable.

¡Mucho ánimo!

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