Hambre emocional ¿Qué es y cómo vencerlo?

Hambre emocional ¿Qué es y cómo vencerlo?

Seguro que muchos de nosotros hemos sentido en alguna ocasión la necesidad de comer sin tener hambre real. Esto se considera tener hambre emocional pero, ¿Qué es y cómo podemos vencerlo?

El hambre emocional es un tipo de trastorno alimentario relacionado con el estado de ánimo. El estrés, la ansiedad, la tristeza e, incluso, el aburrimiento nos llevan en muchas ocasiones a comer sin necesitarlo. Es decir, no es que nuestro cuerpo esté pidiendo realmente nutrientes. Es sólo una forma de aplacar la ansiedad que vamos acumulando por otros muchos factores que intervienen en nuestra vida.

Y es que cuando este tipo de situaciones se apoderan de nuestro estado de ánimo, el cerebro busca la forma de apaciguar o reducir esas sensaciones negativas. Y una de las formas más primarias con las que conseguimos aliviarlo, aunque sea falsamente, es mediante la comida.

Puesto que, para la mayoría de nosotros, comer es un placer; nuestro cuerpo asocia fácilmente que comer es un modo de encontrarnos mejor. Sin embargo, el resultado no es el deseado. Tras la ingesta se suele producir el sentimiento de culpa. Esto suele ocurrir porque, en el fondo, somos conscientes de que el problema o razón que nos ha llevado a comer de forma impulsiva no se resuelve con comida. 

Para que podamos ser dueños de nuestras propias emociones y dominar esos momentos de descontrol ante la comida, podemos recurrir a algunos cambios en nuestro modo de actuar. Ahora que ya sabemos qué es el hambre emocional, vamos a ver cómo vencerlo:

  • Para comenzar, debemos ser conscientes de que si organizamos nuestros menús diarios con cierta antelación evitaremos, en gran medida, comer de forma compulsiva.

Nuestra mente debe ejercitarse y acostumbrarse a saber qué debemos y qué no debemos comer para estar bien alimentados. Tener un planning semanal de comidas, e incluso sus horarios, ayudará a controlar esos posibles ataques de hambre emocional.

  • Otro hábito que debemos poner en práctica es el de incluir de forma diaria alimentos que resulten saciantes. Estos son, principalmente, aquellos que se encuentran en el grupo de las frutas y verduras, así como las legumbres.

Su alto contenido en fibra hará que disminuya, en buena medida, la necesidad de comer de forma descontrolada.

  • Al mismo tiempo, debes disminuir el consumo de azúcar y productos procesados como bollería, snacks, etc. Es precisamente de este tipo de productos de los que solemos abusar en momentos de hambre emocional.

La diferencia entre hambre emocional y hambre real es fácil de distinguir. Si en el momento en el que tu cuerpo te pide comida eres capaz de tomarte una pieza de fruta, eso es hambre real. Si, por el contrario, sólo te apetecen los productos anteriormente citados, eso es hambre emocional.

Y es que la industria alimentaria, conoce muy bien cómo funciona nuestro cerebro. Y sabe de la predilección por el azúcar y las grasas para provocar ese efecto placentero y relajante que en momentos de estrés necesitamos.

  • Por último, practicar ejercicio, yoga, pilates u otra actividad física, que en sí ya son muy beneficiosas. Todo ello nos ayudará a regular nuestras emociones y a sentirnos mejor con nosotros mismos.

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