Aceite de palma: enemigo de la salud en nuestra despensa

Efectos del aceite de palma en la salud

Probablemente en alguna ocasión, hayas oído hablar del aceite de palma y sus posibles efectos adversos sobre nuestra salud. Pero ¿qué es? Y sobre todo ¿por qué es tan polémico?

El aceite de palma es una grasa procedente del fruto de la palma africana o palma aceitera. Sus usos se extienden desde la producción de biodiesel a la utilización en cosmética; así como en la elaboración de alimentos.

En crudo, el aceite de palma es fuente de vitamina A y vitamina E. Teóricamente, es un tipo de grasa perfectamente consumible por el ser humano. Sin embargo, la controversia que genera es amplia. Al margen de los graves problemas de deforestación y destrucción del medio ambiente que está generando su producción masiva; queremos centrar nuestro interés en los demostrados perjuicios que este tipo de grasas conllevan para la salud.

Hemos comenzado diciendo que es una grasa perfectamente consumible por el ser humano y que incluso nos aporta vitaminas, entonces, ¿Dónde está el problema?

Problemas del aceite de palma para la salud

Fundamentalmente son dos:

  • Por un lado, este aceite se incluye dentro de las llamadas grasas saturadas. Estas generan un aumento de los niveles de colesterol y problemas cardiovasculares y cardíacos.
  • Por otro, y para mí un aspecto más preocupante si cabe que el anterior, es la presencia de compuestos potencialmente carcinogénicos que se producen en su manipulación.

Para su producción es necesario someterlo a temperaturas superiores a 200ºC; originando compuestos genotóxicos y carcinogénicos (esteres glicídicos de ácidos grasos).

La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA), emitió en 2016 un informe que alertaba del riesgo de consumir este tipo de aceites y no establecía un nivel seguro de ingesta. Por su bajo costo de producción, se encuentra omnipresente en todo tipo de alimentos:

  • Leches y potitos infantiles.
  • Margarinas.
  • Snacks, bollería, galletas…
  • Precocinados.
  • Sopas.
  • Un sinfín de alimentos más.

Es muy común escuchar aquello de: “de vez en cuando no pasa nada”. La cuestión es que se encuentra en infinidad de productos procesados que consumimos a diario; Por lo que la ingesta diaria sobrepasa, sin duda, los límites recomendados.

En mi opinión la ingesta de este aceite debería ser nula y lo mejor es prescindir de este tipo de alimentos y procurar consumir productos caseros o elaborados con aceites de calidad.

Cómo localizarlo en el etiquetado nutricional

A veces, no es fácil detectarlo en el etiquetado de los productos. Por ello, te recomiendo que pongas atención en nombres como:

  • Aceite de palmiste
  • Grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste
  • Estearina de palma
  • Palmoleína u oleína de palma o manteca de palma.

Pese a que desde diciembre de 2014 existe un Reglamento Europeo que obliga a las empresas a especificar en el etiquetado de sus productos el tipo de grasa que utiliza, aún podemos encontrar muchos productos en los que sólo aparece el concepto “grasas vegetales”.

Detrás de ese concepto, se esconderá casi sin lugar a dudas, aceite de palma.

No nos dejemos confundir y elijamos las opciones más sanas para nuestra alimentación y la de nuestra familia.

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